El Universo: Descubierta una red de puestos ilegales de caza

Con cabañas camufladas y gasoil para atraer jabalíes
Descubierta una red de puestos ilegales de caza
Ayuntamiento y cazadores no han denunciado aún su existencia
La caza ilegal de jabalíes es una práctica habitual en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama. Así lo ha podido constatar El Universo tras comprobar la existencia de, al menos, cinco puestos de caza furtiva en terrenos que se suponen de máxima protección en la Comunidad de Madrid.Y dentro del citado Parque Regional, el término más afectado por problemas de caza vuelve a ser Colmenarejo. La Ley Nacional de Caza de 1970, aunque obsoleta y fuera de contexto en muchos de sus artículos, sirve como base legisladora en aquellas comunidades autónomas que carecen de ley de caza propia, como es el caso de la Comunidad de Madrid.

Esta normativa prohíbe expresamente el uso de atrayentes, como el gasoil, para facilitar la caza de especies cinegéticas. Este el caso del jabalí que, como bien saben los cazadores, se siente atraído por el olor de este carburante, al que acude a revolcarse para desprenderse de parásitos.Otro atrayente utilizado en estos puestos de caza furtiva es el maíz, que se entierra bajo piedras, para distraer a estos animales el tiempo necesario antes de ser tiroteados.

La mayoría de estos puestos son cabañas instaladas en encinas, con una fuerte infraestructura metálica y un pequeño cubículo, que sólo acoge a uno o dos cazadores furtivos. Estos puestos de camuflaje cuentan con un asiento en su interior y una ventana cubierta por restos de alfombra o moqueta oscura. La ventana del puesto de caza ilegal se encuentra orientada hacía una bañera excavada en la tierra, donde se percibe un fuerte olor a gasoil. Esto supone, además de la comisión de varios delitos contra la Ley de Caza, otro de importantes consecuencias contra el medio natural. Y es que las grandes cantidades de gasoil arrojadas durante años se están filtrando al subsuelo, con el consiguiente efecto contaminador de las aguas freáticas y del río Aulencia, en el que desembocan muchas de ellas.

El estado en que se encuentran las maderas de estas construcciones denota que su existencia es anterior a esta temporada de caza.

En una finca privada, con partes de vallado de espino no permitido, se pudo comprobar la existencia de un cultivo ilegal, ya que en esta zona del Parque Regional no se permiten nuevos usos agrarios. Apuntando directamente a este cultivo, se encuentra otra de estas cabañas, entre las ramas de la encina más próxima.

Responsables…?
Establecer quiénes son culpables de la existencia de estos puestos, aunque los agentes forestales tengan sus sospechas, será más bien complicado. Pero no así determinar a quién corresponde la responsabilidad directa en cada uno de los casos encontrados. Las fincas privadas son responsabilidad del propietario, aunque éste, en caso de denuncia, pueda derivarla a quienes las tenga arrendadas, sean cazadores o no. Y en el caso de fincas de titularidad municipal, es el Ayuntamiento el responsable de la permanencia de estos puestos. Si alguno de estos puestos furtivos se encuentra en cotos de caza gestionados por asociaciones de cazadores , deberán ser éstos los que expliquen su presencia, puesto que con su adjudicación se convierten en responsables de la gestión y conservación del coto.

A este respecto, el Ayuntamiento de Colmenarejo ha confirmado a El Universo que no le consta la denuncia de cazadores pidiendo la retirada de estos puestos ilegales, ni tampoco advirtiendo sobre su presencia en cotos municipales.

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