Esterilización en perros y gatos: longevidad y bienestar

autor: 
Nuria Vega, Veterinaria

La esterilización es la operación que tiene por objeto privar al individuo de la facultad de reproducción. Muchos propietarios tienden, erróneamente, a asignar conductas y sentimientos humanos a sus mascotas y creen que privar de esta función a su perro o gato causará en ellos frustración.

Por esta o por otras razones sentimentales, económicas, etc., esta operación no se lleva a cabo en nuestro país con la frecuencia deseada. Pero esta situación afortunadamente va cambiando poco a poco gracias a los esfuerzos de colegios y asociaciones veterinarias, protectoras de animales, fundaciones, comunidades autónomas y veterinarios privados, que llevan a cabo labores de información y concienciación a los propietarios de los beneficios de la esterilización. Idealmente deberíamos llegar a la situación de otros países donde esta cirugía se realiza de forma casi tan rutinaria como la vacunación en todos los animales no destinados específicamente a la reproducción. Un propietario responsable no debería permitir la reproducción de no tener asegurada de antemano la adopción de los cachorros por personas realmente interesadas.

La esterilización se puede llevar a cabo de varias maneras:

I La vasectomía en el macho y la ligadura de trompas en la hembra son métodos eficaces de esterilización ya que impiden la fecundación aunque se produzca la monta, pero sin ningún beneficio añadido a la salud del animal. Son métodos muy poco usados en medicina veterinaria porque no eliminan las conductas indeseables relacionadas con la función sexual, y con la excepción de evitar la procreación carecen de todas las ventajas que como veremos más adelante conllevan otras operaciones en las que se eliminan las glándulas productoras de hormonas sexuales.

II Los veterinarios recomendamos la castración o gonadectomía (extirpación de las gónadas o glándulas sexuales) como método de esterilización por los beneficios que suponen. La intervención consiste en la extirpación de los ovarios y útero en la hembra (ovariohisterectomía) y de los testículos en el macho (orquiectomía). Tanto una como otra son operaciones sencillas, con una recuperación muy rápida (especialmente en gato macho donde la incisión es tan pequeña que no requiere sutura), que se realizan bajo anestesia general y por tanto sin dolor. La castración es una solución definitiva, sin los efectos secundarios de los contraceptivos orales o inyectables, y que reporta importantes beneficios no sólo para el propietario sino también para el animal. Se recomienda realizarla a edades tempranas (incluso se puede practicar antes de la pubertad), teniendo en cuenta además que es falsa la opinión tan difundida de la conveniencia para la salud de la hembra de tener como mínimo un parto a lo largo de su vida. Estas intervenciones no modifican ningún comportamiento del animal a excepción de los relacionados con la reproducción, que, en la mayoría de los casos además, son molestos para el propietario. Su relación con el dueño, su forma de ser, su inteligencia o ganas de jugar no cambian.

Entre los principales beneficios de la gonadectomía podemos destacar:

En la hembra
• Alarga su esperanza de vida porque, evidentemente, evita posibles problemas ováricos y uterinos (quistes, tumores, infecciones, pseudogestaciones) y los riesgos del parto. Pero además practicada a edades tempranas disminuye significativamente la incidencia de tumores mamarios. También evita que se escapen y puedan perderse, provocar o sufrir algún accidente y tener contacto con otros animales de origen desconocido que puedan transmitirles enfermedades venéreas, infecciosas o parasitarias.

• Evita el marcado con orina y las manchas de sangre durante el periodo de proestro (molesto en perras que viven o acceden al interior de la vivienda).

• Evita la atracción de los machos.

• Al eliminar los celos, elimina los intensos maullidos de las gatas durante este periodo.

• En las perras que muestran agresividad sólo durante los periodos de celo, hace desaparecer este comportamiento (sólo estaría contraindicada en hembras que sean siempre agresivas independientemente del momento del ciclo en que se encuentren porque puede aumentar la agresividad).

• Y por supuesto impide que traigan al mundo más cachorros que pueden acabar abandonados, sacrificados o que “carguen” al dueño con un número de animales mayor del que puede atender. Especialmente en el caso de las gatas, una hembra sin control reproductivo puede llegar a crear junto con sus descendientes una población de más de 300 gatos en dos o tres años.

En el macho
• Al igual que en la hembra alarga la esperanza de vida, como es lógico también porque evita posibles problemas testiculares (quistes, torsiones, tumores) pero además previene la aparición de otras alteraciones prostáticas (hipertrofia, adenocarcinomas...).También evita las escapadas con los accidentes que conllevan.

• Disminuye la agresividad por dominancia y la agresividad entre machos.

• Evita el marcaje con orina en el 50% de los perros y el 90% de los gatos.

• Evita la irritabilidad, nerviosismo y frustración que padecen los machos enteros cuando no pueden llevar a cabo la conducta reproductiva que su ambiente hormonal les marca.

• Evita las montas a personas u objetos inadecuados.

Únicamente debemos tener en cuenta dos cuidados especiales tras la intervención:

- Vigilar el peso del animal: algunos animales tienden a aumentar de peso por una disminución del metabolismo y un aumento de la ingesta. En este caso se debe ofrecer al animal una dieta racionada (dosificada) y/o con un nivel de grasa reducido (light).

- En menos de un 1% de la población total de gatos se producen obstrucciones urinarias producidas por cristales en la orina. Y de ese 1% de gatos afectados el 80% serían machos castrados. Por lo tanto en el gato es recomendable tras la operación vigilar que el gato orine todos los días o dar una alimentación preventiva de estos trastornos.

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