Los animales y plantas protegidos que viven en Colmenarejo: El piruétano y el sapo corredor

autor: 
Nicolás López

Piruétano o galapero (Pyrus bourgaeana)

Se trata de un “peralillo silvestre” que está protegido en la Comunidad de Madrid por estar incluido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (BOCAM. 1992. Decreto 18/1992, de 26 de marzo) con la categoría de “Sensible a la alteración de su hábitat”, ya que se trata de una especie cuyo hábitat característico está particularmente amenazado, en grave regresión, fragmentado o muy limitado.

En Colmenarejo contamos con uno de los mayores piruetanales de la Comunidad de Madrid, único, además, por el tamaño de sus ejemplares. Este pequeño bosquete de peralillos, ha marcado la historia de la toponimia del municipio, dando nombre al arroyo que nace cerca del lugar donde se desarrolla, “Arroyo de la Peraleda”.

Principales Amenazas:

  1. Talas incontroladas y desbroces de vegetación en zonas de regeneración natural del piruétano.
  2. Incendios provocados.
  3. Repoblaciones forestales y fragmentación del hábitat.

Medidas de Conservación:

  1. Desarrollar una legislación municipal que evite cualquier tipo de daño a este árbol.
  2. Designar zonas de conservación que aseguren la supervivencia y expansión de la especie.

 

Sapo corredor (Bufo calamita)

Aunque la legislación regional madrileña no contempla la protección para este sapo, si está incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (Real Decreto 439/1990), con la categoría “De Interés Especial”.
Además, está incluida en los Anexos II y IV de la Directiva 92/43/CEE de Hábitat y en el Anexo II del Convenio de Berna.
También se encuentra protegido en Navarra, Cataluña, Castilla-La Mancha, Extremadura y Euskadi.
Por suerte, todavía sobreviven en Colmenarejo algunas poblaciones de este anfibio tan beneficioso para el hombre, ya que se alimenta durante todas las fases de su vida, de insectos, especialmente moscas y mosquitos.

Principales Amenazas:

  1. Atropellos en carreteras.
  2. Destrucción de sus hábitat de reproducción: arroyos y charcas temporales.
  3. Fragmentación y pérdida del hábitat por el excesivo desarrollo urbanístico y a consecuencia de los nuevos tratamientos agrícolas.

Medidas de conservación:

  1. Protección y restauración de las zonas encharcadizas que sirven de zona de cría.
  2. Construcción de pasos para anfibios en las carreteras y pistas que presenten mayor siniestralidad.
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