Ya es primavera en las fincas de caza

Ecologistas en Acción alerta que entre los meses de marzo y junio se concentra la colocación de cebos envenenados, lazos, cajas-trampa y cepos, en muchas fincas de caza, provocando la muerte masiva e indiscriminada de animales, algunos de ellos en peligro de extinción, como el águila imperial, el lince y el buitre negro.

Los meses primaverales vienen siendo utilizados tradicionalmente en las fincas de caza para el denominado “control de predadores”, expresión eufemística que esconde crueles actuaciones encaminadas al exterminio de determinados grupos faunísticos, en particular las aves rapaces y los mamíferos carnívoros. Para ello se utilizan algunos métodos que con carácter general están prohibidos por la normativa vigente, aunque habitualmente son autorizadas por las administraciones autonómicas, mientras que otros métodos, como los cepos y los cebos envenenados, se utilizan siempre de forma ilegal.

En un intento de responder cumplidamente a las exigencias del sector cinegético, las administraciones autonómicas autorizan de manera casi discrecional el uso de métodos no selectivos de caza como el lazo o la jaula trampa, a pesar de que su autorización requiere, un informe que justifique la necesidad de la actuación, la ausencia de riesgo para especies protegidas y la no existencia de alternativas. Algo que actualmente no se está haciendo.

A pesar de las numerosas autorizaciones excepcionales, estos métodos también son utilizados de manera ilegal en numerosas fincas de caza con objeto de eliminar los predadores naturales y asilvestrados, especialmente el zorro, en el caso de las especies silvestres, y de los perros errantes y gatos cimarrones, en cuanto a los animales domésticos. El objetivo es el incremento en las posibilidades u opciones de cazar mayor número de ejemplares de las especies cinegéticas.

Las estadísticas revelan que durante los últimos 12 años, más del 70% de las muertes anuales conocidas de aves rapaces y mamíferos protegidos se deben a la utilización fraudulenta de métodos no selectivos de caza (venenos, lazos, cepos, caja-trampa, etc.).

De la suma de estos episodios, más del 60% acontecen entre marzo y junio, después del cierre de la temporada de caza.

Siendo las Comunidades Autónomas más afectadas, en cuanto al uso de venenos y otros métodos no selectivos para el exterminio de predadores Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León.

Lamentablemente, cada año, ante el comienzo del periodo de actuaciones en la mejora de los cotos de caza, las administraciones autonómicas demuestran la misma incapacidad de control y regulación. Consecuentemente, existe el riesgo de que se generen situaciones y hechos que nos trasladan a otras épocas pretéritas, cuando la persecución de alimañas estaba institucionalizada, y los ejemplares de rapaces y mamíferos protegidos, sacrificados, se contaba por cientos de miles.

Para superar esta situación, Ecologistas en Acción exige a las administraciones la adopción de medidas urgentes en el ámbito legislativo, administrativo y de vigilancia. Concretamente, Ecologistas en Acción solicita al Ministerio de Medio Ambiente, que en la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, actualmente en elaboración se incluyan medidas concretas para la reducción de los impactos negativos ambientales que lleva parejo actualmente la caza. Además, es especialmente importante que dicha Ley limite al máximo las autorizaciones excepcionales para la utilización de métodos no selectivos de caza, como lazos, o cajas trampa.

Además, Ecologistas en Acción considera imprescindible que las administraciones autonómicas adopten las siguientes medidas:

– La aprobación de planes para la erradicación de métodos no selectivos de caza (cebos envenenados, lazos y cepos).

– Creación de grupos especializados de agentes de medio ambiente, equipados con canes adiestrados en la detección de cebos envenenados.

– Puesta en marcha de un operativo de seguimiento en los cotos de caza reincidentes, en las comarcas donde estas prácticas están más extendidas, en los cotos limítrofes con vertederos, y en general, en los espacios naturales protegidos.

– Suspensión de la actividad cinegética inmediata en los cotos de caza donde se confirme un aprovechamiento desordenado e insostenible, en especial en los casos de aparición de métodos no selectivos de caza.

– Prohibición de los vallados cinegéticos en el medio natural.

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