BREVE INFORME HERPETOLÓGICO DE UNA CHARCA DEL PARQUE REGIONAL DEL CURSO MEDIO DEL RÍO GUADARRAMA, SUS DIVERSAS AFECCIONES Y POSIBLES SOLUCIONES

La charca objeto del presente informe se encuentra en el término municipal de Galapagar, dentro de los límites del Parque Regional del Curso medio del río Guadarrama y su entorno, y en la propia vía pecuaria “Cañada Real de las Merinas y Camino Viejo de Madrid”, que discurre, dentro de la zona de estudio, desde el municipio de Colmenarejo, hasta la confluencia de los términos municipales de Galapagar y Las Rozas, y en particular, hasta el cruce del río Guadarrama a través del puente del Retamar.

Más concretamente, dicha charca está situada en la margen izquierda del carril que discurre por la vía pecuaria anteriormente citada, en dirección al puente del Retamar, justo en la zona que dicha cañada se configura como límite del parque regional, lindando al norte con la urbanización Los Ranchos, y al sur con el Monte de Utilidad Pública “Cuesta Blanca”. Su concreta situación en coordenadas UTM es 30T 0416066-4488655, encontrándose situada a 862m sobre el nivel del mar.

En cuanto a su origen, debemos indicar que su formación se debe a un pequeño arroyo de carácter estacional que nace dentro de los límites del parque regional, en concreto en la finca “Matamoras” conocida en la zona como “Mahou”. Dicho arroyo abandona el parque y atraviesa longitudinalmente la urbanización Los Ranchos para, una vez abandonada esta, y cruzada la vía pecuaria, volverse a internar en el parque y acabar siendo afluente del arroyo Membrillo o Rosequillo que se configura, en su inicio, como uno de los límites oeste del parque regional. Este arroyo, al llegar a la vía pecuaria y encontrarse con el carril que atraviesa la misma, se embalsa, configurando la charca a la que hacemos alusión. Además, debemos añadir que la charca, al encontrarse en una depresión rodeada por tres lomas, dos de ellas de importancia (Los Ranchos y Cuesta Blanca), también recibe las aguas superficiales de escorrentía del entorno circundante.

En lo relativo a sus características físicas y del entorno, la charca tiene una extensión relativamente discreta, de unos 30×30 metros, formando una L. Su profundidad, hoy en día muy mermada, fluctúa entre los veinticinco y los cero centímetros. Se encuentra rodeada por unos jóvenes fresnos (Fraxinus angustifolia), y unos sauces arbustivos (Salix spp.), dentro de un entorno granítico muy seco con bosquete de pino piñonero (Pinus pinea), encina (Quercus ballota) y enebro de la miera (Juniperus oxycedrus ssp. badia). Además, al ser esta una zona donde la capa freática se encuentra muy cercana al nivel del suelo, encontramos diversas especies higrófilas como juncos churreros (Scirpoides holoschoenus), y varias orquídeas como Anacamptis champagneuxii Serapias lingua. Dentro de la misma, y avanzada la primavera, se forman importantes masas de hierba lagunera (Rannunculus peltatus).

Debemos destacar también, la zona al sur del vial, y ya dentro del Monte de Utilidad Pública “Cuesta Blanca”, una pequeña zona, de unos 500m², donde el pequeño arroyo

se desbordaba y ensanchaba, manteniendo la corriente. Esta zona, que ha quedado completamente colmatada en los últimos años, establecía una zona con encharcamientos, que resultaba muy querenciosa especialmente para el sapo común ibérico.

Entrando ya en la riqueza herpetológica de la charca, principal valor de la misma, debemos indicar que se han localizado en esta y sus inmediaciones, los siguientes herpetos:

Anfibios. Ocho especies: gallipato (Pleurodeles waltl), tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi), sapo de espuelas (Pelobates cultripes), sapo común ibérico (Bufo spinosus), sapo corredor (Epidalea calamita), y rana común (Pelophylax perezi).

Reptiles. Tres especies: galápago leproso (Mauremys leprosa), culebra viperina (Natrix maura) y culebra de collar (Natrix astreptophora).

Además de estos reptiles de hábitos eminentemente acuáticos, también se han localizado en la zona más cercana, los siguientes reptiles sin una vinculación directa con la lámina de agua: lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus), lagartija lusitana (Podarcis guadarramae), lagartija colilarga (Psammodromus algirus), lagarto ocelado (Timon lepidus), culebrilla ciega (Blanus cinereus), y culebra de escalera (Zamenis scalaris).

A continuación, vamos a analizar brevemente cada especie y su importancia tanto en la charca como en el Parque Regional, salvo de los cinco reptiles sin vinculación directa con la lámina de agua; pero antes de iniciar ese análisis, debemos indicar como un aspecto paradigmático de la riqueza biológica e importancia de este humedal en el ámbito del Parque Regional, que, en el trabajo publicado en el año 2007 “Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles del Parque Regional del Río Guadarrama y su Entorno” (en adelante ALR) elaborado por D. Juan Aceituno Limón, se localizaron dentro del parque un total de siete especies de anfibios, habiendo sido observadas en esta charca no solo esas siete especies, sino una más, que se encuentra en situación crítica, y no localizada en el Atlas aunque citada como posible (sapillo pintojo ibérico). Por lo que, en esta pequeña laguna que representa una escasa zona de 900m², se localizan casi el 100% del total de anfibios presentes en el parque, situación esta que, posiblemente, no se produce en ningún otro lugar del mismo.

NOTA: no se localizan en la charca objeto de estudio todas las especies del parque, ya que en el año 2021 se ha localizado dentro de este, y en el término municipal limítrofe de Colmenarejo, una población relicta de tritón ibérico (Lissotriton boscai), como ya planteaba como hipótesis el ALR en sus páginas 198 y siguientes.

ANFIBIOS

  1. Gallipato (Pleurodeles waltl).
    Especie abundante en la charca en época propicia, que se reproduce de forma continua en la misma, siempre que la lámina de agua tenga un hidroperiodo suficiente. Su presencia se ha visto afectada por la colmatación del vaso, ya que antiguamente se localizaba de forma más prolongada en el tiempo, cuando ahora solo se localiza en la época reproductora de años lluviosos, al no poseer la charca el resto de tiempo la profundidad adecuada, y generando que bastantes años, ningún ejemplar termine la metamorfosis.
  2. Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus).
    Especie no muy abundante en la charca, pero de presencia y reproducción comprobada y constante. Es una de las especies que más se ha visto afectada por la degradación ocurrida en esta charca en los últimos años por lo que su presencia tiende a disminuir ya que, al haberse ido colmatando la lámina de agua, las larvas apenas tienen tiempo de completar su desarrollo, muriendo muchos años por la total evaporación del vaso.
    Además, debemos indicar que, de acuerdo con el ALR, solo se ha localizado a esta especie en cinco cuadrículas de 2×2 Km del parque, o sea el 4,2% de su superficie, siendo esta charca de vital importancia como pone de manifiesto dicho ALR en párrafo segundo de su página 164.
  3. Sapo partero ibérico (Alytes cisternasii).
    En relación al sapo partero ibérico, debemos indicar que esta especie no se ha encontrado en la cubeta de la charca propiamente dicha. En el ALR solo se ha citado en dos cuadrículas por su canto, sin haberse colectado ningún ejemplar.

    Este autor, en el año 2006, localizó un ejemplar adulto de Alytes cisternasii a escasos 200m de la charca objeto de este estudio (Datos inéditos). Este hecho tiene un doble valor: en primer lugar, es la primera observación directa de un ejemplar en Galapagar o Colmenarejo, desde 1989, cuando García-París et al. localizaron los últimos ejemplares. Después, ni en el Inventario Preliminar del Estado de Conservación de las Poblaciones de Anfibios del Parque Regional del Río Guadarrama y su Entorno (Recuero-Gil, E., Martínez-Solano, I., Esteban, M. y García-París, M.; 2002), ni en prospecciones posteriores, ni, como indicábamos, en el ALR, se había localizado ningún ejemplar y, en segundo lugar, una vez analizada la cita y por el conocimiento de la zona, los únicos puntos de agua cercanos donde se ha podido mantener esta especie en los últimos años, ha sido, con casi toda seguridad, dicha charca, y el cercano arroyo Membrillo.
    Siendo una especie con un periodo larvario muy prolongado, en la actualidad la charca no reúne las condiciones apropiadas para la reproducción de este sapo, que se encuentra en la zona en una situación delicada y desfavorable.
  4. Sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi).
    Se trata de una especie muy rara en la zona, y que no fue citada en el ALR. Únicamente se ha observado en charcas contiguas al vaso principal en dos ocasiones en el año 2009.La charca a priori reúne las condiciones adecuadas para su reproducción, aunque la colmatación del vaso, y la pérdida de la zona encharcable al otro lado del vial, hacen que haya perdido parte de su atractivo para esta especie, que igualmente se encuentra en una situación de extrema gravedad en el pie de sierra madrileño.
  5. Sapo de espuelas (Pelobates cultripes).
    Resulta una especie común en la charca en época propicia que se reproduce de forma abundante en la misma.

    Es más sencillo localizar en la charca sus enormes larvas que los adultos, y su principal problema de conservación es que, al igual que con el tritón pigmeo y el gallipato, al haberse ido colmatando la lámina de agua, las larvas apenas tienen tiempo de completar su desarrollo, al tratarse de grandes larvas con un periodo larvario bastante prolongado, muriendo la mayoría de los años por la total evaporación del vaso.
  6. Sapo común ibérico (Bufo spinosus).
    Es una especie que se ha reproducido, en escaso número, de forma constante desde hace bastantes años. Es una especie en regresión tanto en España como en el Parque Regional por lo que se confirma como una de las especies prioritarias para conservar dentro del parque.

    Todos los años, se localizan ejemplares en la charca, pero con una evolución claramente desfavorable, al haber perdido la laguna las características que requiere el sapo común. Esta especie está cercana a su extinción en la zona de estudio.
    Así, y como botón de muestra, en los últimos años encontramos, como números máximos de cada año en las distintas visitas:
    • 24/02/2007: doce ejemplares (cinco parejas en amplexo y dos machos cantando).
    • 14/02/2009: cinco ejemplares (dos parejas en amplexo y un macho).
    • 28/02/2010: cuatro ejemplares (dos parejas en amplexo).
    • 24/02/2011: siete ejemplares (una pareja en amplexo y cinco machos).
    • 15/03/2013: nueve ejemplares (una pareja en amplexo y siete machos).
    • 15/02/2014: once ejemplares (una pareja en amplexo y nueve machos).
    • 15/02/2015: cuatro ejemplares machos.
    • 13/02/2016: cuatro ejemplares (una pareja en amplexo y dos machos).
    • 17/02/2017: dos ejemplares machos.
    • 15/03/2018: tres ejemplares (una pareja en amplexo).
    • 14/02/2020: tres ejemplares machos.
    • 13/02/2021: un ejemplar macho.
      La charca apenas conserva las características idóneas para su reproducción como consecuencia tanto de la colmatación del vaso principal, como especialmente el existente al otro lado del carril, que resultaba especialmente querencioso para la especie.
  7. Sapo corredor (Epidalea calamita).
    Especie muy abundante que en la charca que se reproduce de forma continua. Llegan a congregarse en esta charca y alrededores, un enorme número de ejemplares como pone de manifiesto el ALR en el quinto párrafo de la página 189. La charca conserva aun las características idóneas para su reproducción, logrando metamorfosearse bastantes años un gran número de los mismos.

    Como muestra de la importancia de la zona para esta especie, el 28/02/2010 se cuentan 320 ejemplares en la zona y aledaños, localizándose 39 amplexos.
  8. Rana común (Pelophylax perezi).
    Especie poco común en la charca que se reproduce de forma escasa pero continuada y que fue mucho más frecuente en la antigüedad.

    La existencia de esta especie en la charca se pone de manifiesto en el ALR en el primer párrafo de la página 195. Se observan tanto adultos como larvas, pero es la especie que se ha visto más afectada por la degradación ocurrida en la charca en los últimos años, ya que, al haberse ido colmatando la lámina de agua y en especial las zonas que tenían mayor corriente y profundidad, el hábitat ideal de esta especie ha desaparecido y con él, la mayoría de las observaciones.

REPTILES

  1. Galápago leproso (Mauremys leprosa).
    El Galápago leproso nunca ha sido abundante en la charca, aunque se localiza con alguna frecuencia. Así lo atestigua el ALR en el cuarto párrafo de la página 49. La charca ha sido siempre utilizada como zona de paso, ya que los galápagos utilizan el Arroyo Membrillo o Rosequillo y su afluente, como corredores ecológicos.
  2. Culebra viperina (Natrix maura).

Especie común en la charca, especialmente cuando existen buen número de larvas de anfibios en la misma, de las que se alimenta.

La charca ha sido siempre utilizada como zona de estancia, alimentación y reproducción, localizándose casi todos los años algún ejemplar juvenil.

  1. Culebra de collar (Natrix astreptophora).
    Especie muy rara en la zona y en el Parque Regional, con solo una cita en el ALR, muy alejada del punto de estudio.
    A pesar de esto, el 23 de mayo de 2015, se localizan a apenas 300 metros de la zona de estudio, dos juveniles de la especie. A la vista del relieve de la zona, y de la mejora de la calidad del agua del arroyo Membrillo como consecuencia de la construcción de la depuradora en Colmenarejo, este arroyo ha sido la vía de acceso para la especiedesde el río Guadarrama; sin perjuicio de que la charca, por sus características que no se encuentran similares por la zona, resulta un espacio muy adecuado para el descanso y la alimentación de la culebra de collar.
    Una vez finalizado este breve resumen especie por especie, y antes de analizar la problemática de la charca, debemos indicar, a efectos de que se observe el altísimo valor herpetológico de la misma y su entorno dentro del valor intrínseco del Parque Regional, que, de acuerdo con el ALR, tanto el número de especies de anfibios como de reptiles presentes en las cuadrículas número 31 y 32 del Atlas, que son las que engloban a esta charca, son las que poseen el máximo de especies presentes en el mismo (6 en anfibios y 10 en reptiles).
    Por último, añadir que la charca a la que aludimos sirve también para otras especies distintas a los herpetos ya que, como indicamos antes, esta se encuentra en una zona bastante xérica. Así, se ha observado utilización de la misma por jabalí (Sus scrofa), distintos micromamíferos, e innumerables especies de aves como garza real (Ardea cinerea), cigüeña blanca (Ciconia ciconia), ánade real (Anas platyrhynchos), así como multitud de aves menores. Además, también es utilizada habitualmente por animales domésticos (caballos y perros) y especies ganaderas (ganado ovino, vacuno y equino).
    PROBLEMÁTICA Y AFECCIONES
    Esta charca se encuentra amenazada por las siguientes afecciones principales:
    1. Colmatación del vaso: el vaso lagunar se ha ido colmatando a lo largo de los años por los siguientes motivos: a) escorrentía proveniente tanto del cerro de Cuesta Blanca como del arroyo tributario del Arroyo Membrillo o Rosquillo que transporta los sedimentos generados por la paulatina construcción de las parcelas existentes en la urbanización Los Ranchos; b) continua ampliación del carril que atraviesa la vía pecuaria con la correspondiente acumulación de los excedentes de tierra en los márgenes del carril, justo el punto donde se encuentra la charca.
      Este problema, que se ha ido produciendo de forma lenta pero constante, hace que la charca haya reducido de forma importante su hidroperiodo, profundidad, calidad de los fondos, etc. Esto ha generado que la charca haya perdido su valor para algunas especies (sapo partero ibérico), y esté cerca de perderlo para otras (sapo común, gallipato, tritón pigmeo, sapo de espuelas).
    2. Circulación de vehículos a motor: con cierta periodicidad, tanto 4×4, quads y motocicletas, atraviesan el vaso de la laguna abandonando el carril existente, perjudicando a la charca tanto por la contaminación del vaso, la compactación del terreno, el arrastre de materias y la destrucción de orillas.
      Este problema se ha visto agravado en los últimos años, con graves afecciones para la charca.
    3. Abandono de escombros: al ensancharse el carril justo en esa zona, el abandono de material de obra y jardinería es muy habitual y en muchas ocasiones en pleno vaso lagunar.

POSIBLES SOLUCIONES

En cuanto a las soluciones a adoptar, tras analizar las diversas posibilidades existentes, y buscando la mejor alternativa tanto para la charca, su fauna asociada y los usos propios de la vía pecuaria, se propone:

  1. Rodear la charca y un perímetro circundante a la misma, con diversos bolos o piedras de granito de gran tamaño (típicas del entorno) que no se deberían enterrar en el sustrato, ya que, por su peso, no podrían ser ni desplazadas ni superadas por vehículos, y al no enterrarse, servirían como refugio tanto a los adultos como a los individuos recién metamorfoseados. Además, estos bolos impedirían o limitarían el abandono de escombros al estrechar el carril y, al dejar huecos entre sí, permitiría el acceso al vaso, tanto de los caminantes como del ganado o animales domésticos que circularan por la vía.
    En la zona sur de la charca, junto al carril, resultaría especialmente importante la colocación de esas defensas, ya que es uno de los puntos por donde se accede con vehículos a motor al vaso encharcado.
  2. Efectuar una ligera limpieza de las arenas depositadas tanto en la charca, como en la zona al sur del vial, ya dentro del Monte de Utilidad Pública “Cuesta Blanca” durante el periodo de estiaje de la misma.

En primer lugar, una limpieza profunda en la zona donde el arroyo abandona la urbanización y se incorpora a la cañada, donde antiguamente tenía una profundidad cercana a los 50 cm y mucha mayor anchura, creando una charca que llegaba a secarse en pleno estío. En segundo lugar y respecto al resto de los márgenes de lo que sería el propio cauce del arroyo, una limpieza para que la profundidad llegara a unos 25 cm y, por último, una ligerísima limpieza del resto del vaso para reconfigurar las orillas que han ido estrechándose y eliminar algo de sedimento, aunque manteniendo su escasísima profundidad de unos 5 ó 10 cm. Sería vital realizar los trabajos con especial cuidado y a través de medios manuales para evitar en todo caso, compactar el terreno o atravesar la capa de terreno impermeable, desecando la laguna.

Respecto de la zona sur del vial, retirada de una importante cantidad de limos, volviendo a crear una zona encharcadiza, pero con corriente, que permita la reproducción del sapo común.

La charca en su máxima capacidad. Obsérvense las rodadas de vehículos sobre la hierba lagunera
La charca prácticamente seca a finales del mes de mayo

GONZALO NÚÑEZ-LAGOS LABORDA

gonzalonll@yahoo.es

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